Declaración nutricional y declaración de salud

Lo primero que salta a la vista en un producto suelen ser sus declaraciones nutricionales y de salud. Muchas veces estos mensajes influyen en nuestra decisión de compra ya que nos hacen creer que estamos comprando un buen producto.

Las declaraciones nutricionales afirman o sugieren las propiedades nutricionales beneficiosas en referencia a los nutrientes que un producto -contiene, -contiene en proporciones reducidas o incrementadas, o -no contiene.

Solamente están permitidas las declaraciones nutricionales especificadas en el Anexo del Reglamento (CE) Nº 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006. Aquí dejo algunas de ellas:

  • Bajo valor energético: el producto no contiene más de 40 kcal/100 g en el caso de los sólidos o más de 20 kcal/100 ml en el caso de los líquidos.
  • Bajo contenido de grasa: el producto no contiene más de 3 g de grasa por 100 g en el caso de los sólidos o 1,5 g de grasa por 100 ml en el caso de los líquidos.
  • Sin grasa: el producto no contiene más de 0,5 g de grasa por 100 g o 100 ml.
  • Bajo contenido de grasas saturadas: cuando la suma de ácidos grasos saturados y de ácidos grasos trans en el producto no es superior a 1,5 g/100 g para los productos sólidos y a 0,75 g/100 ml para los productos líquidos, y en cualquier caso la suma de ácidos grasos saturados y de ácidos grasos trans no deberá aportar más del 10 % del valor energético.
  • Sin grasas saturadas: cuando la suma de grasas saturadas y de ácidos grasos trans no sea superior a 0,1 g por 100 g o 100 ml.
  • Bajo contenido de azúcares: el producto no contiene más de 5 g de azúcares por 100 g en el caso de los sólidos o 2,5 g de azúcares por 100 ml en el caso de los líquidos.
  • Sin azúcares: el producto no contiene más de 0,5 g de azúcares por 100 g o 100 ml.
  • Sin azúcares añadidos: cuando no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido, ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes. Si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, en el etiquetado deberá figurar asimismo la siguiente indicación: «contiene azúcares naturalmente presentes».
  • Bajo contenido de sodio/sal: el producto no contiene más de 0,12 g de sodio, o el valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.

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  • Fuente de fibra: el producto contiene como mínimo 3 g de fibra por 100 g o, como mínimo, 1,5 g de fibra por 100 kcal.
  • Alto contenido de fibra: el producto contiene como mínimo 6 g de fibra por 100 g o 3 g de fibra por 100 kcal.
  • Fuente de proteínas: las proteínas aportan como mínimo el 12% del valor energético del alimento.
  • Alto contenido de proteínas: las proteínas aportan como mínimo el 20% del valor energético del alimento.
  • Fuente de [nombre de las vitaminas] y/o [nombre de los minerales]: el producto contiene como mínimo una cantidad significativa, es decir, un 15% de la CDR expresada en la tabla siguiente.
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*Tabla del anexo de la Directiva 90/496/CEE del Consejo, de 24 de septiembre de 1990, relativa al etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios.
  • Alto contenido de [nombre de las vitaminas] y/o [nombre de los minerales]: el producto contiene como mínimo dos veces el valor de la “fuente de [nombre de las vitaminas] y/o [nombre de los minerales]”.
  • Light/Lite: al producto se la ha reducido un 30%, como mínimo, su contenido en grasas en comparación con un producto similar.

Estas declaraciones son un método bastante objetivo, puesto que nos llevan a definir un producto por sus cantidades nutricionales y no por sus cualidades. Recordemos que los productos envasados que llevan dichas declaraciones, son en su mayoría productos ultraprocesados. Nunca debemos dudar que una caja de cereales donde se indique “ricos en fibra” será mejor que la fibra de una pieza de fruta.

Por otro lado, las declaraciones de salud dan a entender la relación que existe entre el producto y los efectos en nuestra salud. Son todas aquellas que hacen referencia al crecimiento, desarrollo, funciones corporales, psicológicas o comportamentales, así como al adelgazamiento, control de peso, la disminución de la sensación de hambre, el aumento de la sensación de saciedad, o la reducción del aporte energético de la dieta.

Para que un producto alimentario pueda presumir de este tipo de declaraciones, ha de pasar diversas evaluaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) según lo recogido en el artículo 16 del Reglamento (comentado anteriormente y con link directo en Fuentes). Sin embargo, existen vacíos legales que bien conocen las empresas para lograr el aprobado y poder aumentar sus ventas a costa de estas declaraciones de salud. Un ejemplo que pone Aitor Sánchez en su libro mi Mi Dieta Cojea, es el de añadir un 15% de la CDR de magnesio a un alimento funcional, para poder declarar así que el producto “contribuye a una reducción del cansancio y la fatiga” o que “contribuye al normal funcionamiento del sistema nervioso”.

Aquí os dejo algunas declaraciones en productos:

Esta lata de piña indica que el producto es “Sin azúcar añadido”, y efectivamente, en los ingredientes únicamente vemos piña y zumo de piña.

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Estas galletas que resaltan tanto su contenido en fibra y que además poseen la declaración nutricional de “alto contenido en fibra”, en sus ingredientes vemos que están elaboradas con harina refinada (por lo que aquí no hay rastro de fibra), azúcar, aceite refinado y luego aparece el 3,7% de salvado de trigo que es lo que permite a este procesado nada saludable tener la declaración nutricional.

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Más ejemplos de bollería industrial con declaraciones nutricionales. Estas magdalenas nos dicen que tienen un contenido alto en Vitamina E. Desde luego, será mucho más saludable y adecuado conseguir el aporte de esta vitamina a través de alimentos que la contienen de manera natural como las almendras, las avellanas, el pimentón o hierbas aromáticas como la albahaca o el orégano.

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Por último, a las semillas de sésamo (como único ingrediente) se les puede atribuir la declaración “alto contenido de calcio” porque como vemos en la información nutricional, por cada 100 g hay 788 mg de calcio, y según la cantidad que se indica en la tabla de CDR anterior, nos bastarían 240 mg para poder declarar un producto “alto contenido de”.

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Fuentes:

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?qid=1440586777543&uri=CELEX:02006R1924-20141213
http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/normativa_declaraciones.htm

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